06/10/2009
Ponerse a su lado, no para compadecernos.
El 14 de septiembre se murió – demasiadas cosas por hacer- Alain, uno de esos soñadores de un mundo mejor, hacedores de un mundo mejor, uno de esos valientes que no dejan de creerse que con sus propias fuerzas podrán contribuir a un mundo sin miseria, uno de esos que deciden – de una vez por todas- ponerse del lado de los que todos han abandonado, de los nadies del mundo. Uno de pocos.
***
Esta mañana Masseke dice:
- El día amanece sobre este sueño. Lo que os propongo es este sueño para todos. Si el sueño es bueno, todo el mundo lo aprovecha.
Alain Genin. (2002). Mossangue, el viejo pigmeo. Crónica de la vida ordinaria.
Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.
Eduardo Galeano.(1989). El libro de los abrazos.
Todos los nadies del mundo te echamos de menos Alain
Leo Sanchez, 2009.
***
Ponerse del lado de aquel hombre pobre que encontré en las calles de Londres, siempre buscando como sentirse útil, cómo lograr trabajar –sobreviviendo tantos desprecios-, cómo volver a encontrar a su familia; del lado de las familias que tenían ya demasiado poco debajo del puente en Manila – tan poco que duele pensarlo - y que lo han perdido todo a causa el tifón Ondoy; del lado de aquella madre humillada en el Perú por no tener el dinero para comprar las medicinas para curar a su hijito –como si el dolor no fuera ya suficiente. Ponerse a su lado, no para compadecernos. Ponerse a tu lado Leo, para repensar el mundo juntas.
Como tú Alain, uno de pocos, siempre repensando el mundo.
Beatriz Monje Barón
Mery-sur-Oise, Francia
Alain Genin nació en Bélgica en 1952, haciéndose voluntario permanente del Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo en 1980, un compromiso de presencia y trabajo al lado de los más pobres del mundo -en Francia, Canada, República Centroafricana, Bolivia y su Bélgica natal- que se extendió hasta el día de su muerte, casi 30 años después.
31/08/2009
Hambre en Guatemala
La noticia le ha dado la vuelta al mundo. Nuevamente somos foco de atención. En este hermoso, pequeño y complicado país hay hambre. El fenómeno del niño, la situación económica mundial y la disminución de los envíos en dinero de los inmigrantes son la causa. El fenómeno del niño porque alteró el ciclo de las lluvias, como consecuencia las siembras de maíz y frijol se han secado. La situación económica mundial porque se ha incrementado el número de pobres y de personas que viven en la extrema pobreza ya que el tráfico comercial ha disminuido. La baja en las remesas familiares porque muchos inmigrantes en Estados Unidos y en Europa se quedaron sin trabajo o porque han sido deportados.
El caso es que estos son los titulares de prensa, pero la verdad es que siempre ha habido hambre en Guatemala. Esto no es nada nuevo. Desde hace siglos hay sectores de la población guatemalteca que han padecido hambre y desnutrición crónica, millones han muerto por ello. No se está descubriendo el agua azucarada. La falta de políticas claras, en cuanto la lucha contra la pobreza, la exclusión y el racismo son, entre otras, las verdaderas causas. Mientras las condiciones económicas sociales y políticas de ese sector de la población, casi un sesenta por ciento, no cambien, tendremos hambre y desnutrición.
Pero esto no es exclusivo de Guatemala, otros países están en la misma situación. ¿Qué debemos hacer entonces? Mi respuesta es denunciarlo una y otra vez. Pero no sólo eso, también hacer propuestas, proponer soluciones, asumir compromisos, porque la indiferencia también es una de las causas de nuestros problemas estructurales. Hemos dejado “la solución” de los problemas a los otros, y “¿nosotros qué?”.
Cada uno tiene su propia respuesta, yo solo lanzo el reto.
Ah, y se me olvidaba decirle que yo también tengo hambre, pero “de justicia social” y ¿usted?
Max Aurojo
Guatemala, 28 de agosto de 2009
18/08/2009
«El Arte como un medio de lucha contra la miseria»
Es una idea que vive en mi interior desde que conocí el Movimiento ATD Cuarto Mundo, la encontré siempre como una propuesta interesante , diferente, aunque no la entendía muy bien.
De acuerdo, es interesante pero..., ¿Cómo puede el arte sacar a una persona de la miseria?
Del 2003 a 2006, trabajé con un grupo de señoras en un barrio pobre de la ciudad de El Alto, en Bolivia. Nos reunimos en torno a un proyecto de tejido de chompas en lana de oveja.
Nuestro grupo no estaba liderado por alguien con experiencia en este arte. Entre las participantes, sólo dos o tres habían trabajado como tejedoras para alguna cooperativa, unas cinco tejían en casa para sus hijos y otras seis nunca habían aprendido a tejer. En conclusión, sólo eramos un grupo de barrio delante de una gran ambición: «Aprender, tejer y vender nuestras chompas».
Para el equipo con el que trabajaba, la primera ambición era permitir a las mujeres conocerse entre ellas, pues el barrio de Urkupiña estaba integrado por familias migrantes que, a pesar de vivir 5 u 8 años en el barrio, no se conocían entre ellas. La segunda ambición era permitir la creación de lazos solidarios, que les permitieran sostenerse la unas a las otras y compartir sus saberes. Por esta razón, nunca contratamos un profesional para impartir el taller de tejido.
El taller no duró mucho tiempo, tampoco obtuvimos grandes ganancias, sin embargo, el grupo de mujeres creció y comenzó a establecerse. Entonces propusimos un nuevo proyecto de reciclaje de materiales. Para este segundo taller, contamos con el apoyo de una persona que conocía técnicas de reciclaje, La primera propuesta era muy sencilla. Para el acabado, las mujeres debían pintar motivos sobre bandejas. El resultado no fueron grandes obras de arte, pero fueron muy importantes, pues las manos que pintaron esos motivos jamás o muy pocas veces antes habían manejado un pincel. La segunda parte del taller consistía en la imitación del tejido en mimbre, en base al enrollado de papel periódico. Esta vez los avances comenzaron a sentirse, habían trabajos con muy buen acabado.
En el periodo siguiente, reorganizamos al grupo, esta vez cada una debía inscribirse y pagar una aportación, pues contrataríamos a un profesional de las artes manuales. Para nosotros, los animadores era un riesgo, quizá la idea de un profesional y el pago de una contribución podría distanciar del grupo a algunas mujeres. Contrariamente a nuestros temores, la propuesta tubo buena acogida, incluso invitaron a personas de barrios aledaños.
El ritmo de taller cambió, las consignas eran precisas y había una exigencia en la calidad de los trabajos. Los otros dos talleres, que continuaron con esta misma dinámica fueron de muy buen nivel, (creación de calzados en croché y pintura en tela).
Una tarde, mirando las fotos de todos nuestros talleres y de las dos o tres exposiciones que montamos, Luisa me dijo: «Yo no quiero ver las primeras fotos, quiero ver las últimas y tener copia de ellas, porque ni yo misma cuando veo estas pinturas, puedo creer que fuí yo quien las pintó» Otra señora que había dejado de venir a nuestro taller me dijo: «Lo siento mucho, pero ya no puedo venir, estoy trabajando para una cooperativa de tejido de macramé para mantas». Entonces, con alegría recordé que esa misma mujer hace dos años atrás, venía al taller de tejido, y que en la primera etapa sólo venía para ver y compartir momentos con nosotros, y después poco a poco comenzó a integrarse.
La miseria, no sólo es la carencia material, es la inseguridad total, incluso para los actos más sencillos. Para mí, luchar contra la miseria no sólo es acabar con esa carencia material, es además luchar contra el abandono y la incredibilidad en la que viven las personas en miseria. En la última etapa en la que acompañé a este grupo de mujeres, confirmé, cómo aquellas manos toscas, endurecidas por al acciones cotidianas habían recuperado su sensibilidad, su suavidad, su elegancia, para usar un pincel. Pero lo que realmente descubrí maravillada fue a esas mujeres. Algo profundo había cambiado en ellas, ya no eran esas mujeres que se quedaban encerradas en casa, que no osaban salir más allá de su barrio. Muchas habían encontrado un trabajo, otras formaban ahora parte de los comités solidarios del municipio. La oscuridad en la que vivían se había iluminado gracias a ellas mismas.
Estoy convencida de que el arte vive en cada uno de nosotros. Somos como la tierra virgen, sólo debemos escarbar un poco en las profundidad de nuestro ser para descubrir una mina de algo precioso (el dibujo, la pintura, lo manual, el canto, el teatro, la poesía. etc.). Nadie es nulo, todos tenemos talentos que no hemos descubiertos, y debemos aprovechar y dejar aprovechar a los otros cada ocasión para descubrirlos.
"Pintar me hace olvidar todo, por unos instantes sólo vivio para pintar" Bertha (integrante del taller de Artesanías - Bolivia)
Charo Carrasco.
Desde Francia
17/08/2009
El niño es la sonrisa del mundo

Cristian ( niño de Urkupiña, El Alto - Bolivia)
De acuerdo al informe del seminario sub regional de América sobre la implementación de recomendaciones del comité de los derechos del niño1, 2006, expresan que la extrema pobreza azota desproporcionalmente a la infancia, pues son dos niños de cada cinco personas que están en extrema pobreza, además de ser uno de los sectores más desprotegidos socialmente. Tras estas cifras se puede ver a Huguette preguntando: “¿y yo no tengo derecho a comer?”, Nono que soñaba con crecer rápido para ayudar a su madre (Carta a nuestros amigos en el mundo Nº 15; ATD Cuarto Mundo 1988) o Scarleth aconsejando “que hay que saber levantarse y a mal tiempo buena cara” (respuesta a la carta de Mackenson; Tapori 2008). En la India se dice: “El niño es la sonrisa del mundo”, es esta sonrisa su fuerza y ella acaba con la violencia, odio, exclusión logrando que los adultos se encuentren entre sí. Toda sociedad debería fundar sus esperanzas en los niños y hacer de ellos la fuente de su desarrollo. Cuando se olvida a los niños no solamente el mundo no se renueva sino que no crece. Los niños son el presente y el mañana de la humanidad…. eso nos recuerdan día a día los niños que están en la miseria (Movimiento Internacional ATD Cuarto Mundo). Tantos niños en condiciones tan difíciles nos plantean preguntas fundamentales porque a costa de ellos se construye la sociedad. La terrible realidad de sus vidas, ¿nos hace descubrir lo que hacemos vivir a todos los niños? pues todos, ricos o no son dependientes de los adultos y de su medio. Los niños sueñan y se esfuerzan por construir un mundo más justo y humano, pero necesitan conocer sus realidades, sus vidas, sus luchas, sus sueños para compartir y ver que no están solos, es así que nace la corriente mundial de amistad Tapori2, que reúne a niños de diferentes procedencias sociales, culturales y económicas. Estamos convencidos que la infancia que sufre el azote de la miseria es la que lucha más por salir de ella, pero esta lucha cobra mayor fuerza e impacto cuando niños que tienen condiciones más favorables conocen realidades difíciles que sufren otros niños y se unen para construir una realidad justa para todos. Esta unión genera esperanza porque se ve que es posible convivir entre todos y que el tesoro más grande es “la vida”, y eso nos muestra día a día la infancia. La Paz - Bolivia, 16 de agosto Maria Sandra Ochoa Ramos 1 Durante el texto me referiré a niñas y niños en género masculino, por facilidad en la escritura y lectura. 2 Más información: www.tapori.org ; hispano@tapori.org
24/07/2009
Aprendiendo valores
La tasa de nacimiento en España es de 1,46 hijos por mujer. Esta cifra ha aumentado en los últimos años gracias a la población emigrante. Así todo no es una tasa de nacimiento suficientemente elevada como para evitar el envejecimiento de nuestra población.
¿Por qué los españoles tenemos tan pocos hijos?
No es una pregunta que tenga una respuesta fácil. Una de las razones puede ser que el Estado español sólo gasta un 0,52% del PIB en prestaciones familiares, muy por debajo de la media europea que se encuentra en el 2,2% del PIB. Si hablas con los padres y futuros padres dicen a su manera lo que dicen los datos: hay muy pocas facilidades, es muy difícil conciliar la vida laboral con la familiar, para qué tener hijos si tienen que pasar doce horas al día en una guardería... También dicen que es muy caro mantener a los hijos, es mucho trabajo y hay que renunciar a muchas cosas.
Y es en este contexto donde se sitúa la vida de Elvira y de Antonio. Se conocieron cuando ambos habían enviudado y han aportado al matrimonio seis hijos Antonio y cinco Elvira. Los dos trabajan en el campo del medio ambiente y el reciclaje: reciclan metales. Los dos vienen de familias destrozadas por la pobreza extrema, porque sí, la pobreza destroza cuerpos, destroza almas, destroza familias, destroza vidas, entre ellas las de algunos de sus hijos. Ahora que son abuelos y que podrían disfrutar de la tranquilidad, de los viajes del Imserso1... tienen la tutela de tres de sus nietos. Hace dos meses ha nacido otro nieto. El bebé nace con problemas, los padres no pueden hacerse cargo y Elvira y Antonio deciden acoger al bebé cuando salga del hospital. Y a la hora de tomar la decisión en ningún momento se han planteado lo caro que es mantener a un bebé, todo el trabajo que da, todas las renuncias que hay que hacer...
Es evidente que sus vidas se rigen por otros valores y uno de los fundamentales es la familia. Es cierto que para las personas de etnia gitana (y esta familia pertenece a esta etnia) la familia es muy importante. Pero hay algo más porque Juana, que no es de etnia gitana, y que también ha criado a siete hijos, tiene ahora la tutela de dos de sus nietos, pese a estar enferma y caminar con mucha dificultad.
¿Qué tienen es común estas dos familias? La vida en la pobreza. Cuando tienes muy poco, la familia, “los tuyos” cuentan mucho. Y cuando conoces a estas personas aprendes que no hacen renuncias, simplemente asumen con un valor extraordinario y con mucho amor la vida que les ha tocado vivir.
Cristina Diez
Desde Madrid
1Instituto de Mayores y de Servicios Sociles, que ofrece viajes subvencionados a los jubilados españoles.
21/07/2009
Humillación
Cuando veo tanta pobreza
tanta humillación,
cuando veo tanta injusticia
no puedo evitar pensar
¿dónde están los que se comprometen
a sacar adelante a los más pobres?
¿Dónde está la sociedad?
¿Por qué rechaza a su gente?
¿Acaso no ven la lucha de esta gente?
Por eso me agrada saber
que hay un día para ellos,
un día de orgullo,
un día en que se pueden expresar,
y todos pueden saber que forman parte de la sociedad.
Ese día es el 17 de octubre ¡qué felicidad!
17 de octubre
día especial,
día de orgullo
y amistad.
Hombres, mujeres y niños
se reúnen con una gran sonrisa
pero nadie sabe si ríen de alegría
o ríen por no llorar.
Aunque todo es alegría
sabrán la verdad de sus vidas
si nadie les ofrece su amistad.
María Teresa González, Guatemala
La Paz
La paz en el alma
es tan bella
como una paloma blanca,
o como la blanca nieve.
¿Quién puede alcanzarla?
Porque tan lejos está
como el vuelo de las águilas en el cielo,
que nunca se puede alcanzar.
Si muchas naciones se unieran
para alcanzarla
sería imposible
debido a la violencia, la miseria y el hambre.
La paz se escucha
como el resonar de las campanas
que en cada tañido
dicen: las naciones y los reinos
no tienen paz porque no se aman
con sinceridad,
sólo fingen amarse
mientras se muerden y se comen unos a otros.
¡Paz! ¡Cuánto quisiera que reinaras¡
Mas si no reina en el alma
cómo dará paz a los demás.
Raquel Juárez Guatemala
15/07/2009
SÍ, LA MISERIA SE PUEDE DESTRUIR.
Es común escuchar que: “la miseria siempre existirá”, “que muchas personas se encuentran en la miseria porque así es su destino”. Joseph Wresinski (1917-1988) decía: “La miseria no es una fatalidad. La miseria es creación de los hombres, sólo hombres pueden destruirla”.
Para hacer realidad dicha afirmación, tiene que haber una decisión social, política y económica de la humanidad, de las instituciones públicas y privadas, de los organismos internacionales y de las transnacionales; que son instancias donde se deciden el destino de los hombres.
Esta decisión tiene que aceptar como premisa que las personas atrapadas en la miseria tienen un conocimiento imprescindible para el desarrollo de la sociedad. Deepa Narayan y otros, en un estudio “Los pobres tienen la palabra ¡escuchémoslos!”, publicado el 2000 por el Banco Mundial, sostienen: “Hay 2800 millones de expertos en pobreza, es decir los propios pobres: Sin embargo, los puntos de vista de los que no son pobres (profesionales, hombres políticos y oficiales) han dominado continuamente el discurso sobre el desarrollo y la pobreza.”
Es a éstos expertos que debemos interrogarles: ¿Qué piensan del desarrollo y cómo debe ser éste?, ¿de qué conocimiento tienen necesidad los más pobres para salir del hoyo en que se encuentran?; la experiencia cotidiana de cada uno de estos expertos nos darán luces para sentar las bases para la construcción de una sociedad sin miseria ni exclusión y hacerlos verdaderos protagonistas del cambio, participando desde la elección de los temas, el diseño de los proyectos, su ejecución y desde luego la evaluación.
Conseguir que éstos expertos compartan sus conocimientos, requiere de todo un acompañamiento paciente y sistemático, brindándoles ambientes adecuados para expresar con libertad sus puntos de vista. En esta preocupación a partir de 1980 el Movimiento ATD Cuarto Mundo organiza y desarrolla en Europa “universidades populares”; de acuerdo a los distintos países recibe deferentes denominaciones, por ejemplo en Guatemala se las denomina “encuentro de familias”, en Perú “uyarinakusunchis”, palabra quechua que significa “escuchémonos”. En estos espacios las personas atrapadas en la miseria comparten sus conocimientos, sus sufrimientos y esperanzas.
Cuando hablamos del conocimiento de los más pobres entre los pobres, éste no es el único conocimiento, pues existen otros, como el conocimiento de las personas que dedican su vida o parte de ella a caminar junto a personas en situación de miseria y exclusión; el conocimiento académico o universitario y el conocimiento denominado “Sabiduría” o espiritualidad. Estos tipos de conocimiento deben desarrollarse de manera autónoma, puesto que todos son importantes y cada uno de ellos presentará una verdad parcial; del esfuerzo que se realice para el encuentro de estas distintas formas de conocimiento podrá surgir una verdad que nos permita destruir la miseria.
Marco Aurelio Ugarte
Antropólogo Social; ex profesor de la Universidad Nacional del Cusco, Perú; actualmente radica en México.
30/06/2009
Un gesto dice más que mil palabras
Soy de las personas que piensan que un gesto vale más de mil palabras. Entonces me voy a permitir transmitirles ciertos gestos del que fui testigo. Seguro no son únicos en el mundo, pero tampoco tan usuales. Sin embargo fueron dos momentos que me acompañaron fuertemente durante este tiempo de vacaciones en mí país (Perú).
Una mañana circulaba por uno de los muchos nuevos barrios jóvenes de mi cuidad. La primera vez que pasé por ahí no me fije en nada. De regreso vi a un hombre cargado de grandes recipientes de agua en la espalda y otros más en las manos. Mire su rostro: el esfuerzo y la fatiga se expresaban fuertemente a través de sus gestos. Sólo entonces mire alrededor y me vi rodeada de pequeñas nuevas construcciones, de casuchas construidas de todo material que brinde abrigo. Sumida en mis pensamientos, deje escapar en voz alta una expresión: « ¡Cuanto lleva ese hombre! » Mi acompañante respondió: « ¡es agua! ».
Para mí, y seguro que para ese hombre, era mucho más que eso. Era una manera de resistir a su miseria, una manera de demostrar el amor por sus hijos...
Hace algunos años, debía preparar un artículo sobre la vida de una mujer a la que conocía muy bien, y con la que tenía la suficiente confianza para hablar. Sin embargo cada vez que le hacía preguntas sobre su vida, tenía como respuesta una sonrisa o una frase de dos palabras. Así que deje de preguntar y no hice dicho artículo. En otra ocasión en la que nos encontramos, me confió que estaba molesta con su marido. Entre reclamos y quejas me dijo: «¿Sabes por qué regreso caminando de la ciudad cada vez que salgo a vender? Porque no gano mucho, y porque he dejado todo un día solos a mis hijos y ellos tienen la esperanza de cuando regrese en la noche no hará falta nada en la mesa, ni esa noche, ni los días siguientes. Entonces con lo que ahorro del pasaje, compro pan antes de llegar a casa y se los entrego al abrir la puerta para que lo disfruten, como algo gratuito, sin pensar en mañana.»
Esta experiencia me hace creer en que si pudiera preguntar a ese hombre cargado de agua, el porque de tanto esfuerzo, su respuesta sería mucho más profunda que un «...para beber y lavarme. »
En este nuestro mundo actual, fruto de la globalización, donde lo que más cuenta es la rentabilidad de cada persona, en el que cada día se desarrollan nuevas técnicas para obviar la existencia de los más pobres en los informes oficiales, nacen también fuerzas solidarias, frutos de la observación y la indignación. No debemos permitir que nuestros hijos sólo se formen para hacer frente a este nuevo sistema mundial. Debemos también formarlos para hacer frente a todo lo que significa ser un SER HUMANO.
Charo Carrasco.
París-Francia.
24/06/2009
La única revolución debe ser la del corazón del hombre.
Esta afirmación fue hecha por Juan Pablo Segundo a una multitud que lo escuchaba en Quezaltenango, Guatemala, a mediados de la década de los ochenta del siglo pasado, con ocasión de uno de sus memorables viajes a Latino América. Por aquellos años se desarrollaba en mi país una guerra civil no declarada, que dejó aproximadamente doscientos mil muertos y a muchas personas como desplazados internos y hacía México, país que acogió a muchos de esos refugiados.
Para explicar las causas de ese enfrentamiento armado hay muchos estudios. Una tesis es que esa guerra se originó 36 años antes porque se buscaba justicia social y que había que instaurar un nuevo orden económico, político y social. Otra tesis es que en países como el nuestro se libraba una guerra entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Nosotros pusimos los muertos y ellos las armas.
Finalmente, un 29 de diciembre de 1996, se firmó la “paz firme y duradera”. Para llegar a ese momento hubo previamente una serie de acuerdos. En teoría todos esos acuerdos fueron para sentar las bases de un “nuevo proyecto de nación”. Es irónico que una de las conclusiones que más se repiten es que no hubo ni ganadores ni perdedores. .Los que dicen esto se refieren al ejercito y a la guerrilla. La realidad es que ¡sí! hubo perdedores, estos son los miles de muertos y las familias y comunidades que se desintegraron, los niños huérfanos, los niños adoptados, etc. A manera de conclusión, y para contribuir a mantener una memoria histórica, para que esto no se vuelva a repetir, se hicieron dos informes, el oficial y otro de la Iglesia Católica. En ambos hay un recuento de muertos (combatientes, población indefensa: niños, mujeres, ancianos), de masacres, de atrocidades, de crímenes y de todo lo que sucede en una guerra.
Hoy, trece años después, podemos comprobar que no se dio la paz firme y duradera ni se han cumplido los acuerdos de paz. Guatemala al igual que la mayoría de países de América Latina mantiene la misma estructura social, económica y política de hace quinientos años, cuando nacieron a la vida como repúblicas independientes. Las guerras fratricidas como la nuestra no cambiaron el estado de cosas. Los pobres continúan siendo más del cincuenta por ciento de la población. La extrema pobreza sigue creciendo con nuestras economías neo liberales. El sistema de exclusión y de racismo se ha perpetuado. En Guatemala nuestros índices de desarrollo humano son de los más bajos del mundo. Las tasas de mortalidad infantil son altas, lo mismo que de desnutrición, de falta de vivienda decorosa, de falta de trabajo, de educación formal, de analfabetismo, etc. Y sumando a eso que día a día nos estamos convirtiendo en narcoestados. La violencia es imparable, asesinatos y feminicídios son comunes. La impunidad se ha instaurado como algo normal.
Y la pregunta que nos hacemos nuevamente, ante esa horrible situación, quienes estamos en el campo del desarrollo social es ¿cómo podemos hacer una revolución para que cambie la situación descrita? Para mí, soñador e ingenuo, pero lleno de esperanzas, la respuesta está en la frase de Juan Pablo Segundo “la única revolución debe ser la del corazón del hombre.”
Max Araujo
Guatemala Ciudad
Guatemala.
